Europa en tren en 20 días: ruta por grandes ciudades

Torre Eiffel de París

Viajar por Europa en tren es una de las formas más cómodas y bonitas de recorrer varias ciudades en un mismo viaje. En 20 días puedes combinar capitales, ciudades históricas, paisajes urbanos y trayectos muy fáciles sin depender de vuelos internos ni coche.

Esta ruta por Europa en tren en 20 días está pensada para un primer gran viaje por el continente, conectando ciudades muy bien comunicadas y con suficiente interés para dedicarles varios días.

La ruta incluye París, Ámsterdam, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Venecia, Florencia y Roma. Es un itinerario intenso, pero bastante lógico para hacerlo en tren si organizas bien los trayectos.

Ruta resumen de Europa en tren en 20 días

Días 1 y 2: París
Días 3 y 4: Ámsterdam
Días 5 y 6: Berlín
Días 7 y 8: Praga
Días 9 y 10: Viena
Días 11 y 12: Budapest
Días 13 y 14: Venecia
Días 15 y 16: Florencia
Días 17, 18, 19 y 20: Roma

Es una ruta pensada para moverse de norte a sur, combinando grandes ciudades europeas con trayectos relativamente claros.

Cómo llegar a Europa para empezar la ruta

Para hacer esta ruta por Europa en tren en 20 días, lo más práctico es llegar a París y regresar desde Roma, ya que así evitas volver al punto de inicio.

París y Roma tienen muy buenas conexiones internacionales, por lo que suelen funcionar bien como puerta de entrada y salida para una ruta larga por Europa.

También puedes adaptar el itinerario si encuentras mejores vuelos entrando por Ámsterdam, Berlín, Milán o cualquier otra ciudad bien conectada por tren.

Puedes buscar vuelos a Europa y comparar precios antes de reservar.

Día 1: llegada a París

El primer día dependerá de la hora de llegada.

París es una ciudad enorme, así que lo mejor es empezar con un primer paseo tranquilo. Puedes acercarte a la Torre Eiffel, caminar junto al Sena, ver el Trocadero o recorrer alguna zona céntrica sin cargar demasiado el día.

Si llegas tarde, simplemente instala el equipaje, cena por la zona y guarda energía para el día siguiente.

Arco del triunfo en París
Foto de Mapa Infinito

Día 2: París imprescindible

El segundo día puedes dedicarlo a algunos de los lugares más conocidos de París.

Una ruta clásica puede incluir la Torre Eiffel, los Campos Elíseos, el Arco del Triunfo, el Louvre por fuera o por dentro si quieres visitarlo, la Île de la Cité, Notre Dame por fuera y el barrio de Montmartre.

París necesita muchos más días, pero en esta ruta funciona como primera parada intensa antes de seguir hacia el norte de Europa.

Museo del Louvre en París
Foto de Mapa Infinito

Día 3: tren a Ámsterdam

El tercer día toca viajar de París a Ámsterdam en tren.

Después de llegar, puedes dejar el equipaje y empezar a recorrer el centro histórico. Ámsterdam se disfruta muchísimo caminando por sus canales, puentes, casas estrechas y calles con ambiente.

Puedes dedicar la tarde a la Plaza Dam, el barrio Jordaan, los canales principales y alguna zona cercana al alojamiento.

Canales de Ámsterdam
Foto de Mapa Infinito

Día 4: Ámsterdam

El cuarto día puedes seguir descubriendo Ámsterdam.

Una buena ruta puede incluir el Museo Van Gogh, el Rijksmuseum, Vondelpark, el mercado de las flores, las Nueve Calles y un paseo en barco por los canales.

También puedes visitar la Casa de Ana Frank si consigues entrada, aunque conviene reservar con bastante antelación.

Ámsterdam es una ciudad fácil de recorrer, pero tiene mucho más de lo que parece.

Plaza Dam en Ámsterdam
Foto de Mapa Infinito

Día 5: tren a Berlín

El quinto día toca poner rumbo a Berlín.

El trayecto desde Ámsterdam a Berlín es más largo que otros de la ruta, así que este día será principalmente de traslado.

Al llegar, puedes dar un primer paseo por la Puerta de Brandeburgo, Unter den Linden y los alrededores del Reichstag si te alojas cerca del centro.

Berlín tiene una energía muy diferente a París y Ámsterdam, más alternativa, histórica y amplia.

Puerta de Brandenburgo Berlín
Foto de Florian Wehde en Unsplash

Día 6: Berlín

El sexto día puedes dedicarlo a los imprescindibles de Berlín.

No deberían faltar la Puerta de Brandeburgo, el Memorial del Holocausto, el Reichstag, la Isla de los Museos, Alexanderplatz, el Muro de Berlín y East Side Gallery.

Berlín es una ciudad muy marcada por la historia, así que puede merecer la pena hacer una visita guiada para entender mejor el contexto.

Muro de Berlín
Foto de Yc Liao en Unsplash

Día 7: tren a Praga

El séptimo día toca viajar a Praga.

Después del trayecto, puedes empezar con un paseo por la Ciudad Vieja, la Plaza de la Ciudad Vieja, el Reloj Astronómico y las calles del centro.

Praga es una ciudad muy cómoda para recorrer caminando y tiene un centro histórico precioso.

Por la noche, la zona del Puente de Carlos y el castillo iluminado dejan una de las imágenes más bonitas del viaje.

Puente Carlos en Praga
Foto de Mapa Infinito

Día 8: Praga

El octavo día puedes dedicarlo a conocer bien Praga.

Empieza por el Castillo de Praga, la Catedral de San Vito y el barrio de Malá Strana. Después puedes cruzar el Puente de Carlos y volver hacia la Ciudad Vieja.

También merece la pena subir a algún mirador o pasear por zonas menos concurridas para escapar un poco del centro más turístico.

Praga es una de las paradas más bonitas de esta ruta por Europa en tren.

Reloj astronómico en Praga
Foto de Mapa Infinito

Día 9: tren a Viena

El día 9 toca viajar de Praga a Viena.

Después de llegar, puedes dedicar la tarde a pasear por el centro histórico, ver la Catedral de San Esteban y recorrer las calles principales del casco antiguo.

Viena es elegante, monumental y muy diferente a Praga. Es una ciudad perfecta para combinar palacios, cafés, música, museos y arquitectura.

Palacio de Schönbrunn en Viena
Foto de Mapa Infinito

Día 10: Viena

El décimo día puedes dedicarlo a los lugares más importantes de Viena.

Una ruta básica puede incluir el Palacio de Schönbrunn, la Ópera, el Hofburg, la Biblioteca Nacional Austriaca, el Parlamento, el Ayuntamiento y algún café clásico.

Si te gustan los museos, Viena tiene muchísimas opciones, aunque en una ruta de 20 días conviene elegir solo los que realmente te interesen para no saturarte.

Hofburg plaza en Viena
Foto de Mapa Infinito

Día 11: tren a Budapest

El día 11 toca viajar hacia Budapest.

El trayecto desde Viena es cómodo y permite llegar con tiempo para disfrutar de la ciudad.

Puedes empezar por Pest, recorriendo la zona del Parlamento, la Basílica de San Esteban, la Avenida Andrássy o la ribera del Danubio.

Budapest suele sorprender mucho porque combina historia, ambiente, precios más contenidos y vistas preciosas.

Parlamento de Budapest
Foto de Mapa Infinito

Día 12: Budapest

El día 12 puedes dedicarlo a conocer los dos lados de la ciudad.

Por la mañana, cruza a Buda para visitar el Bastión de los Pescadores, la Iglesia de Matías y los alrededores del Castillo de Buda.

Por la tarde, puedes volver a Pest y terminar el día en un balneario, en el barrio judío o viendo el Parlamento iluminado desde la otra orilla del Danubio.

Budapest es una de las ciudades más completas de la ruta.

Bastión de los pescadores en Budapest
Foto de Mapa Infinito

Día 13: tren hacia Venecia

El día 13 será uno de los traslados más largos del viaje.

Para conectar Budapest con Venecia puedes valorar trenes con cambio, tren nocturno si encaja o una combinación alternativa según horarios. Es una etapa que conviene mirar bien antes de cerrar la ruta.

Al llegar a Venecia, lo mejor es dejar el equipaje y dar un primer paseo sin plan rígido. Venecia se disfruta perdiéndose entre canales, puentes y calles estrechas.

Gran Canal de Venecia desde el Puente de Rialto
Foto de Mapa Infinito

Día 14: Venecia

El día 14 puedes dedicarlo a los imprescindibles de Venecia.

La Plaza de San Marcos, la Basílica de San Marcos, el Palacio Ducal, el Puente de los Suspiros, el Puente de Rialto y el Gran Canal son algunas de las paradas principales.

También merece la pena caminar por zonas más tranquilas como Cannaregio o Dorsoduro.

Venecia puede estar muy llena, pero sigue siendo una ciudad única.

Basílica de San Marcos y Campanile de San Marcos en Venecia
Foto de Mapa Infinito

Día 15: tren a Florencia

El día 15 toca viajar de Venecia a Florencia.

Después de llegar, puedes empezar por la Piazza del Duomo, la Catedral de Santa Maria del Fiore, el Baptisterio, el Campanile de Giotto y el centro histórico.

Florencia es una ciudad perfecta para recorrer caminando y una de las grandes joyas de Italia.

Al atardecer, puedes acercarte al Ponte Vecchio o subir a Piazzale Michelangelo para ver la ciudad desde arriba.

Vistas de Florencia desde la cima
Foto de Jonathan Körner en Unsplash

Día 16: Florencia

El día 16 puedes dedicarlo a los imprescindibles de Florencia.

La Galería Uffizi, la Piazza della Signoria, el Palazzo Vecchio, Santa Croce, el Ponte Vecchio y la Galería de la Academia son algunas de las visitas más importantes.

Si quieres entrar en museos, conviene reservar con antelación y no meter demasiados en el mismo día.

Florencia se disfruta mucho alternando visitas culturales con paseos tranquilos por sus calles.

Ponte vecchia en Florencia
Foto de Ilse Orsel en Unsplash

Día 17: tren a Roma

El día 17 toca poner rumbo a Roma.

El trayecto desde Florencia es rápido, así que puedes llegar con bastante tiempo para empezar a recorrer la ciudad.

Una buena primera ruta puede incluir la Fontana di Trevi, el Panteón, Piazza Navona, Campo de’ Fiori y algunas calles del centro histórico.

Roma es intensa y preciosa, así que conviene dejarle varios días al final del viaje.

Fontana di Trevi en Roma
Foto de Mapa Infinito

Día 18: Coliseo, Foro Romano y Palatino

El día 18 puedes dedicarlo a la Roma antigua.

El Coliseo, el Foro Romano y el Palatino forman una de las visitas más importantes de la ciudad. Es recomendable reservar entrada con antelación, especialmente en temporada alta.

Después puedes acercarte a Piazza Venezia, el Monumento a Vittorio Emanuele II y seguir caminando por el centro.

Este día es bastante completo, pero imprescindible en una primera visita a Roma.

Coliseo romano en Roma
Foto de Mapa Infinito

Día 19: Vaticano y Trastevere

El día 19 puedes dedicarlo al Vaticano.

La Plaza de San Pedro, la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos son las visitas principales. Si quieres ver la Capilla Sixtina, tendrás que entrar a los Museos Vaticanos.

Por la tarde, puedes cruzar hacia Castel Sant’Angelo y terminar el día en Trastevere, uno de los barrios con más ambiente de Roma.

Es una zona perfecta para cenar y despedir poco a poco la ruta.

Vaticano en Roma
Foto de Caleb Miller en Unsplash

Día 20: últimas visitas en Roma y regreso

El último día dependerá de la hora de tu vuelo.

Si tienes tiempo, puedes visitar Plaza de España, Villa Borghese, el barrio judío, alguna iglesia pendiente o simplemente volver a tus zonas favoritas.

Roma es una ciudad ideal para cerrar una ruta por Europa en tren, porque combina historia, comida, ambiente y muchos lugares imprescindibles.

Calcula bien el traslado al aeropuerto y no apures demasiado si el vuelo sale desde Fiumicino o Ciampino.

Piazza Venezia en Roma
Foto de Mapa Infinito

Dónde alojarse en esta ruta por Europa

En una ruta en tren, lo más importante es dormir en zonas bien conectadas.

No siempre hace falta estar en pleno centro, pero sí conviene alojarse cerca de una estación de metro, tranvía o tren que facilite los traslados.

En ciudades como París, Berlín o Roma, la ubicación puede cambiar mucho la experiencia. En Venecia, dormir dentro de la isla es más especial, aunque puede ser más caro.

Para esta ruta, priorizaría alojamientos prácticos, bien comunicados y con buenas opiniones recientes.

Puedes comparar alojamientos en cada ciudad de la ruta según tus fechas, ubicación y presupuesto.

Cómo moverse por Europa en tren

Esta ruta está pensada para moverse principalmente en tren.

Entre algunas ciudades hay trayectos directos o muy cómodos, mientras que otros pueden necesitar cambios o trenes de larga distancia.

Conviene reservar los trayectos principales con antelación, especialmente en temporada alta o en trenes rápidos.

También es importante revisar bien estaciones de salida y llegada, duración del trayecto, horarios y si compensa comprar billetes sueltos o algún pase ferroviario.

Dentro de las ciudades, lo mejor es combinar transporte público y caminar.

Puedes reservar trenes, autobuses y transporte interno para moverte entre ciudades durante la ruta.

Qué reservar antes de viajar por Europa en tren

Antes de empezar una ruta por Europa en tren conviene reservar vuelos de entrada y salida, alojamientos principales, trayectos largos, seguro de viaje y entradas a monumentos muy demandados.

También reservaría con antelación visitas como la Torre Eiffel, Louvre, Casa de Ana Frank, Museos Vaticanos, Coliseo, Galería Uffizi o Palacio Ducal si son imprescindibles para ti.

En una ruta de 20 días, llevar cerrados los transportes principales y los alojamientos ayuda mucho, pero no hace falta llenar todos los días de actividades.

Puedes reservar tours, entradas y actividades en las principales ciudades de la ruta.

Presupuesto estimado para viajar por Europa en tren en 20 días

El presupuesto para viajar por Europa en tren en 20 días puede variar bastante según la época, el país de origen, los vuelos, el tipo de alojamiento, los trenes elegidos y las actividades que quieras hacer.

Para una ruta de precio medio, sin lujos pero cómoda, calcula aproximadamente:

Vuelos internacionales: 100-500 €
Alojamiento 19 noches: 1.300-2.600 €
Comidas: 600-1.000 €
Trenes entre ciudades y transporte local: 450-900 €
Entradas, museos y actividades: 300-700 €
Seguro de viaje: 40-100 €
Internet/eSIM: 0-40 €, según tu tarifa, país de origen y zona de roaming

Presupuesto total estimado: entre 2.790 y 5.840 € por persona.

Este cálculo está pensado para una persona compartiendo habitación doble, usando alojamientos de precio medio, trenes entre ciudades y algunas entradas o actividades importantes. Si viajas solo, eliges hoteles muy céntricos o haces la ruta en temporada alta, el presupuesto puede subir bastante.

Si viajas dentro de la Unión Europea con una tarifa europea, normalmente podrás usar el roaming incluido. Si viajas desde fuera de Europa o quieres una conexión alternativa, puedes comprar una eSIM antes del viaje.

Consejos para viajar por Europa en tren

No cargues demasiado la maleta. En una ruta con tantos trenes, una maleta grande puede ser un problema.

Elige alojamientos bien comunicados con estaciones.

Reserva los trayectos largos con tiempo.

Deja margen entre conexiones si tienes cambios de tren.

No metas museos o actividades importantes justo después de un traslado largo.

Lleva descargadas las reservas, billetes y mapas.

Y acepta que en 20 días no vas a ver toda Europa. Esta ruta es una primera gran idea, no una lista definitiva de todo lo que hay que visitar.

Preguntas frecuentes sobre Europa en tren en 20 días

¿Se puede recorrer Europa en tren en 20 días?

Sí, 20 días permiten hacer una ruta muy completa por varias ciudades europeas, siempre que el itinerario esté bien organizado y no incluya demasiadas paradas.

¿Cuál es una buena ruta por Europa en tren?

Una buena ruta para un primer viaje puede incluir París, Ámsterdam, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Venecia, Florencia y Roma.

¿Es mejor comprar billetes sueltos o pase de tren?

Depende de los trayectos, fechas y precios. Conviene comparar billetes sueltos con pases ferroviarios antes de decidir.

¿Cuántas ciudades visitar en 20 días?

Para una ruta cómoda, lo ideal es elegir entre 7 y 9 ciudades bien conectadas. Meter muchas más puede hacer que el viaje sea demasiado cansado.

¿Hace falta coche para esta ruta?

No. Esta ruta está pensada para hacerla en tren y transporte público. Alquilar coche no compensa para visitar grandes ciudades europeas.

¿Qué hay que reservar antes de una ruta por Europa en tren?

Conviene reservar alojamientos, trayectos largos en tren, entradas a monumentos populares, seguro de viaje y vuelos de entrada y salida.

Más información para organizar tu viaje

Puedes comparar alojamientos según tus fechas y presupuesto.

Puedes buscar vuelos y comparar precios antes de reservar.

Puedes reservar tours, excursiones y actividades para completar tu ruta.

Puedes reservar entradas a monumentos, museos y lugares turísticos con antelación.

Puedes contratar un seguro de viaje antes de viajar.

Puedes alquilar coche si quieres recorrer zonas menos conectadas con más libertad.

Puedes reservar trenes, autobuses y transporte interno para moverte entre ciudades.

Puedes comprar una eSIM para tener internet nada más llegar, sobre todo si viajas fuera de tu zona de roaming.

Puedes reservar traslados desde el aeropuerto hasta tu alojamiento si llegas tarde o quieres viajar con más comodidad.

Puedes guardar tu equipaje durante unas horas si llegas antes del check-in o tienes el vuelo tarde.

Puedes comparar tours organizados de varios días si prefieres llevar parte del viaje cerrada.

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